miércoles, 8 de julio de 2009

EL GALLO DE LOS HUEVOS DE ORO


Este cortometraje lo realizó el quinto ciclo de Comunicación Social de la universidad Politécnica Salesiana del año 2008-2009.

El gallo de los huevos de Oro cuenta la historia de Mashico un joven torpe y distraído que confunde dos esferas de oro robadas por unos extranjeros en huevos de oro puestas por su mejor y único amigo “Claudio” un gallo que considera su única compañía. Mashico intenta ir a la ciudad a cambiarlas por dinero para ayudar a su familia, pero lamentablemente el camino no es fácil ya que dos agentes están tras la pista de las esferas robadas, Mashico entenderá la gravedad del asunto y regresara a casa con un regalo muy especial por parte de los agentes en favor a su colaboración.

El rodaje de tres días seguidos fue agotador, ya de llegada se nos puso a prueba cuando un error de camino nos llevo a parar a una bajada sin salida en un camino lodoso, eran ya las nueve de la noche y el Docente Pedro Martínez se metió en una cuesta abajo, los autos que iban tras suyo como el de María José Ortega, el de el docente Jorge Galán, el del papá de Juanita Merchán, y el de Nelson Quezada; todos estos autos en fila, atascados y cargando no solo a nosotros sino todo el equipo técnico incluso a Claudio el gallo. Todos estábamos preocupados al comienzo, pero la emoción empezó cuando nos dimos cuenta que teníamos que empujar cuesta arriba a todos los autos, los encargados de esta misión éramos Pablo Reino, Edwin Morquecho, César Peñaranda, Nelson Quezada, mi persona, los docentes Pedro Martínez, Jorge Galán y el papá de juanita; sin darnos cuenta estábamos bañados en lodo a las diez de la noche y bajo una lluvia suave; esta experiencia será inolvidable, siempre he escuchado decir que el rodaje de un film lleva consigo muchas vivencias y fue asi.

Al llegar a la Hacienda San Carlos, nuestros compañeros nos miraron extrañados al ver que llegábamos casi tres horas después y bañados en lodo, pero estábamos contentos por que esa era una señal de que todo saldría bien.


Esa misma noche del viernes rodamos una escena y fue la más larga de realizar, necesitábamos iluminación, ya que en esta escena los extranjeros estaban por dormir en la casa de Mashico, y era necesario alumbrar ese ambiente oscuro, pasamos casi dos horas moviendo las luces de un lado a otro hasta conseguir la composición necesaria, los actores en este caso Nelson Quezada y Gabriela Cadme a pesar de que estaban acostados se acaloraron muy rápido ya que las luces apuntaban hacia ellos, fue una prueba de paciencia que la superaron.

Esa misma noche rodamos la escena en la aparece nuestro querido profesor Pedro Martínez, demostrando sus dotes de actor, fue una sensación verlo vestido como campesino, él solo se limitaba a reírse junto con nosotros y a molestarnos también, siempre he considerado que la igualdad entre profesores y alumnos debe ser lo primordial para un buen ambiente de trabajo, y este es uno de los factores que nos ayudo a nadar en esa corriente de tres días filmando.

Edwin Morquecho con su toque característico me sorprendió, no le tocaba actuar y ya estaba metido en el papel de Mashico, cuando lo vi vestido como campesino me recordó a un viejo amigo de la infancia en la que se inspiró este cortometraje, era un éxito verlo a él andando de lado a lado vestido como Mashico.

Hubieron escenas que nos tomaron muchísimo tiempo rodar, otras fueron en cuestión de segundos, todos colaboramos a pesar del estrés y el cansancio, los encargado de la cocina hicieron un buen trabajo ya que comimos bien y a gusto.

Al noche del sábado fuimos pocos los que nos quedamos en la haciende a disfrutar de una fogata y carnes asadas, ya que el resto de compañeros por motivos personales regresaron a sus casas, esta noche también fue interesante, en ocasiones contaba historias de terror que a muchos asustaron en especial a Miriam Herráez que se puso a llorar del miedo, no era mi intensión hacerla llorar, entre baile y anécdotas nos preparamos para el día siguiente.

En Tarqui rodamos la escena de la captura de los agentes, en plena grabación se paró un auto frente a nosotros y se acercaron un poco de gente completamente asustados por qué pensaban que se estaba capturando a unos delincuentes de verdad, les tuvimos que dar paso sin antes explicarles que estábamos rodando una película.

Cuando estábamos en la iglesia de Tarqui, se nos desaparecieron los micrófonos y empezó a llover por lo que tuvimos que hacer una sola toma en esta escena, por este motivo esta escena es la más larga de todas y gracias a César Peñaranda que actuó improvisadamente como borracho no fue tan aburrida para el espectador al ver esta escena.

En si hubieron un poco de anécdotas más, pero lo más importante de todas es recordarlas con alegría y contarlas a los demás, si algo aprendimos es que la unión es verdaderamente importante en cualquier grupo de trabajo ya que si uno falla, fallan todos; El gallo de los huevos de oro, es una experiencia que todo el quinto ciclo recordará por el resto de sus días, ya que aquí aprendieron el valor de amistad y el trabajo.

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